El cerebro, ¿el culpable de la infidelidad?

2016-01-18 19:27:44
Visto:
Fuente: AM.COM

La ‘batalla’ de quién es más infiel, si los hombres o las mujeres, puede tener su explicación en el cerebro, ya que éste incide en la predisposición a la infidelidad

Especialistas aseguran que las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos determinan la predisposición para que una persona sea más infiel o monógama.

No obstante, tener un cerebro masculino o femenino no necesariamente corresponde a las características físicas sexuales de los individuos o con una orientación sexual en específico.

La investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Adriana Morales Otal, explicó que en el caso del cerebro masculino predomina la inclinación hacia el sexo, mientras que en el femenino se apega hacia el compromiso.

“Hablando de monogamia y poligamia, las mujeres definitivamente son menos infieles, no porque no quieran, sino porque simplemente podrían copular y embarazarse. Traer un hijo no es nada más comprar una muñequita, se adquieren responsabilidades”, señala la especialista.

En tanto, el hombre no se embaraza, copula y no tiene ese instinto de compromiso, de conducta materna que desencadenan las hormonas en un cerebro femenino, señala la especialista de la UAM Iztapalapa en entrevista con la Agencia Informativa del Conacyt.

“En un cerebro masculino está la testosterona que da como respuesta que tiene que copular, sacar eso que está contenido, esa impulsividad”, detalla.

La especialista explica que en contraste, un cerebro femenino que es susceptible a fluctuaciones hormonales se da más el enamoramiento, que es una liberación de endorfinas, oxitocina y vasoprecina, hormonas que le dan felicidad a las personas.

Señaló que ese enamoramiento dura poco, es variable. “Los estudios sugieren que dura alrededor de entre ocho meses a tres años y lo podemos experimentar unas ocho veces alrededor de nuestra vida”, indica.

Ese enamoramiento se puede convertir en amor materno, fraterno, o a un cónyuge, señala Morales Otal, quien recuerda que los hechos por la reconocida antropóloga a nivel mundial, Helen Fischer, quien demuestra que todos podemos pasar por el enamoramiento.

Empero sólo unos cuantos tienen la oportunidad de que ese enamoramiento se convierta en un amor para convivir con una pareja por mucho tiempo, en el que se incluya el compromiso que es importante para el cerebro femenino y para el masculino no.

La especialista aclaró que los cerebros femeninos o masculinos no necesariamente corresponden a las características sexuales o con una orientación sexual.

“Es decir, yo puedo tener vulva, vagina y pechos, pero mi cerebro puede ser masculino y mi orientación sexual puede ser bisexual; es decir, no necesariamente tenemos que hacer que encuadre un pene con un cerebro masculino o con una orientación sexual heterosexual.

“De ahí, surgió la línea de investigación ¿Qué tan masculino o femenino es tu cerebro?”, dijo Morales Otal, quien agregó que los estudios hechos sensibilizan a las personas para evitar poner etiquetas.

En tanto, el también investigador de la UAM-I, Armando Ferrerira Nuño, comentó en la fidelidad se vincula en el hombre a una hormona llamada vasopresina, mientras que en la mujer esta ligada a la oxitocina.

Destacó que la hormona vasopresina tiene tres variantes, por lo cual hay individuos que tienden a ser más monógamos, con un receptor de un tipo mientras que otros, con otro receptor, son más polígamos.

En el caso de la mujer, la hormona del apego es la oxitocina. En el momento en que la mujer empieza a dar pecho al bebé, con el primer amamantamiento se desencadena la liberación de oxitocina y eso le va a producir placer a la madre.

En el momento de la relación sexual, con la eyaculación hay liberación de oxitocina. Esta hormona produce placer y entonces las personas sienten el apego porque la pareja les produce un placer muy diferente a otro tipo.

Esa situación permite suponer que quizá los individuos que tienden a ser monógamos, al tener más receptores de ese tipo, cuando tienen la relación sexual es probable que sientan más placer que los que son infieles.