¿Qué revelan los resultados de las elecciones en Francia?

2017-04-24 19:23:47
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Fuente: ELECONOMISTA.COM

Después de conocer los resultados, parciales de tendencia definitiva, Francia despertó este lunes 24 de abril con dos finalistas que buscan la presidencia de ese país europeo, Emmanuel Macron y Marine Le Pen, con dos visiones diametralmente opuestas apoyados por dos realidades heterogéneas que provocan una profunda división social.

Mientras tanto el mundo, pero sobre todo el continente y la Unión Europea (UE), se encuentran a la expectativa de los resultados finales de la elección tras la segunda vuelta y lo que puede significar la victoria de cada uno de los dos finalistas. Macron, banquero de 39 años, y Le Pen, una abogada de 48 años, disponen ahora de dos semanas para convencer a los 47 millones de electores. La segunda vuelta será un duelo entre dos ideologías opuestas que con todo y su avance a la última instancia electoral, la suma de los resultados de Macron y Le Pen, representan menos del 50% del electorado total.

Macron ganó la primera vuelta de las presidenciales con un 23.75% de los votos, perseguido por la líder del ex líder del Frente Nacional (FN) que obtuvo el 21.53%, con una participación del 78 por ciento. Los resultados de estas elecciones evidenciaron el deseo de cambio de una población que dejó fuera de la decisión a los dos grandes partidos tradicionales, el Partido Socialista y Los Republicanos, que se han alternado en el poder en el último medio siglo.

Ambos finalistas buscaban demostrar que representan un sismo político, uno con propuestas radicales y el otro viniendo de afuera de la clase política, aunque se codeó con ellos como Ministro de Economía. Mientras que el candidato que ha rechazado a la derecha y a la izquierda aboga por una Europa fuerte, la representante de la ultraderecha francesa quiere negociar con Bruselas la salida de la zona euro y del espacio Schengen de libre circulación y propone celebrar un referéndum sobre la adhesión a la UE. Ambos se autonombran y se disputan la etiqueta de candidato "antisistema", término que terminó siendo claro al eliminar de la carrera por la presidencia a los dos grandes partidos que hasta ahora se alternaban en el poder del país galo.

Tras los resultados, cada uno de los finalistas se enfocó en continuar con su estrategia. Macron, llamó a una unión de los "progresistas" frente a la "amenaza de los nacionalistas" y se centró en hacer "negociaciones políticas" con el objetivo de conseguir la mayoría parlamentaria en las legislativas de junio próximo, indispensable para poder gobernar. Marine Le Pen continuó con la retórica que le ha dado resultado y criticó a los responsables de la izquierda y la derecha que después de los resultados del domingo 23 de abril, cerraron filas, llamando casi con una voz unánime y exhortante a los votantes a apoyar a Emmanuel Macron y rechazar a Marine Le Pen.Inclusive el presidente de Francia, François Hollande, pidió a los votantes a apoyar con su voto a Macron, tras advertir que una victoria de Le Pen sería devastadora para la economía y socavaría las libertades democráticas.

Según los resultados de dos sondeos realizados después de conocerse los nombres de los finalistas, el favorito es Macron que derrotaría ampliamente a Le Pen. Según esas opiniones emitidas por los votantes, pese a nunca antes haberse sometido al veredicto de las urnas y el sufragio colectivo, Macron se convertiría en el presidente más joven de la historia moderna de Francia. Según los resultados de la casa encuestadora Ipsos Sopra Steria, Macron, el candidato del movimiento ¡En Marcha!, obtendría el 62% de los votos contra el 38% para la líder del Frente Nacional. Para Harris Interactive, la diferencia es mayor: 64% para Macron y 36% para Le Pen. En este caso no podemos olvidar que en Estados Unidos las encuestas daban a Hillary Clinton como ganadora pero Trump finalmente recibió apoyo de algunos que declararon en las encuestas que no lo apoyarían.

El próximo domingo 7 de mayo se decidirán muchas de las cosas que están en juego en este momento a nivel mundial. Si Le Pen gana, buscará que su país deje la UE. Si Macron se alza con la victoria, la UE se quedará intacta. Pero los franceses deciden más que sólo la pertenencia a una organización política y económica. Lo que está en juego en la segunda vuelta quedó planteado de entrada por los dos candidatos: Europa y la globalización, sin dejar de lado la visión del pueblo francés y la urgencia de un cambio de la clase política, que quedó demostrado dejando fuera a los dos principales partidos. Además, pese a lo que pueda opinar Macron, el sentimiento anti europeo que rondaba en Gran Bretaña, se ha replicado en Francia y en estas elecciones ha dado un golpe sobre la mesa: menos del 50% de los franceses apoyaron a los candidatos que apoyan a la UE, 49.44% de los votantes apoyaron a Macron, François Fillon del Partido de los Republicanos y Benoît Hamon del Partido Socialista.Emmanuel Macron y Marine Le Pen representan dos visiones antagónicas sobre el futuro de Francia, Europa y la globalización. Macron, navega con el discurso de una Francia tolerante y una Europa unida con fronteras abiertas. Contrastantemente, Le Pen, aporta una visión más sombría, que pide el cierre de las fronteras, más seguridad y menos inmigración además de abandonar la moneda comunitaria, el euro, para regresar al franco francés.

Emmanuel Macron defiende el liberalismo económico y social es especialmente atractivo para los jóvenes urbanos, para las clases medias y para los círculos empresariales. Marine Le Pen tiene un discurso antiinmigración y antieuropeo que atrae a las clases populares, la población rural, los olvidados de la globalización; con ellos capitaliza el hartazgo de los franceses ante el desempleo que parece endémico. Él, se promociona como la opción a la "Francia abierta" a la que quiere devolver el "optimismo"; ella, promete una clara respuesta al miedo y los sentimientos que se han generado por la inmigración, el islam.

Macron es un joven ex banquero que no cuenta con mucha experiencia política. Aun así se coloca como favorito para la segunda vuelta. Marine Le Pen es la hija del ex dirigente y fundador del FN, un partido conocido por su visión radical de lo que Francia debería de ser, que ya estuvo a las puertas de la presidencia francesa en el 2002. El padre de Marine Le Pen, Jean-Marie, alcanzó también la segunda ronda hace 15 años, pero fue aplastado por Jacques Chirac. Muchos analistas políticos vaticinan el mismo resultado para Marine, aunque esta ya ha logrado más respaldo del que nunca pudo lograr su progenitor.

Pero el país se asoma a una división tan diametralmente distinta como las posturas de los finalistas. Tal y como sucedió en Gran Bretaña y Estados Unidos el electorado urbano favorece a un candidato, en este caso a Emmanuel Macron, y la Francia rural, fue conquistada por Marine Le Pen y su discurso populista y anti clase política establecida. Como pasara en los sufragios del 2016, una vez más el mapa electoral de las elecciones presidenciales francesas pone en evidencia profundas diferencias geográficas y sociológicas al interior de una nación.La división marca claramente la línea entre la dos Francias, por un lado la de las grandes ciudades globalizadas y cosmopolitas que apostaron por Macron, y por el otro la de las localidades rurales y ciudades pequeñas y medianas que a menudo se perciben como las olvidadas y empobrecidas, que ven en los candidatos diferentes una opción de cambiar para siempre esa situación y votaron masivamente por Le Pen.

Con excepción de Marsella, donde la Le Pen obtuvo el 23% de los sufragios, gracias a un electorado que se dejó convencer por el discurso antiinmigración de la candidata, todos los otros centros urbanos se entregaron al proyecto de Macron. En París el candidato de "¡En Marcha!" obtuvo 34.9% de los sufragios, mientras que la líder del FN no logró superar el 5 por ciento. Marine Le Pen obtuvo sus mejores resultados en las regiones afectadas por la desindustrialización y el desempleo, como en la región norte del país, donde consiguió 31% de los sufragios.

Marine Le Pen espera que en la segunda vuelta pueda dar una sorpresa al beneficiarse de la ola populista que recorrió el mundo en el 2016 y que encontró su cauce con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos y del Brexit en Reino Unido, apoyados por los olvidados de la realidad rural.

La división francesa vuelve a centrar los reflectores en la sociedad y la visión que tiene de la clase política. En este caso Francia podría estar dividida en cuatro y no en dos, como sucedió en Gran Bretaña y Estados Unidos. El conservador François Fillon, eliminado de la carrera quedó muy cerca de Le Pen con 19.9% de los votos, al final sí fue afectado por un escándalo que involucra a su familia. Por otro lado, Jean-Luc Mélenchon (19.6%), líder de la extrema izquierda con varias similitudes a las propuestas de Le Pen, y que logró obtener buenos resultados en la periferia parisina y en el centro del país, quedó en un muy cercano cuarto puesto. Francia entonces parece dividida entre la extrema izquierda, la extrema derecha, la derecha y el centro.

La inclusión del tercer y cuarto lugar en la decisión final es importante para dimensionar hacia dónde o desde dónde puede fluir el apoyo en la segunda ronda. Le Pen cuenta con recuperar los votos de los electores de la extrema izquierda de la "Francia Insumida", que defienden un programa contra las élites y el sistema, aunque el candidato de la extrema izquierda, Jean-Luc Melenchon, se negó a apoyar al Frente Nacional de Le Pen. También se negó rotundamente a pedir el voto para Macron. Fillon sí cerró filas para apoyar a Macron.

En un país con una alta tasa de desempleo y una amenaza terrorista muy latente como escenario, ambos finalistas se presentan como "el candidato de la renovación" y los dos llamaron a terminar con la alternancia en el poder entre los dos grandes partidos tradicionales, los socialistas y los republicanos, que dominan la política francesa desde hace más de medio siglo.

Sea cual sea el resultado de la segunda vuelta, el próximo Presidente de Francia se enfrenta a la tarea de zanjar las diferencias que se han creado en el pueblo y unirlo con un proyecto que resuelva los problemas a los que la Francia moderna se tiene que enfrentar.